martes, 7 de septiembre de 2010

Recuerdos


En algún lugar de mi conciencia, clavo los recuerdos en la pared con chinchetas de colores. Nunca uso pegamento porque es un pringue. Tampoco uso de esa cosa que parece chicle azul: hay recuerdos que pesan demasiado y temo que no sea capaz de soportarlos. Así que uso chinchetas. Aportan el grado justo de sujeción que deseo. Si quiero liberar un recuerdo, sólo tengo que quitar las chinchetas y el recuerdo volará solo, libre. Además, soporta incluso los más pesados. Y no deja marcas, sólo pequeñas cicatrices en forma de agujerito. Pero seamos realistas, todos los recuerdos son cicatrices, todas las cicatrices son recuerdos...

1 comentario:

Pelocha dijo...

muy bonito...y very true :)